21 agosto 2021

A la espera de mi arcoíris

 ....no quisiera escuchar continuamente:

 "Ahora si eres mamá" 

 "Este año celebraras por primera vez tu día de las madres"

"Aprovecha para dormir"

"Los bebés son agotadores"

"No te imaginás lo cansado del proceso de adaptación a la nueva rutina"

"Bañarse, peinarse o comer ya no serán cosas simple por hacer"

"Un bebé es caro: pañales, fórmula, doctores, entre otros gastos"

Mi mente y corazón no se cierran a la posibilidad de que todo cambiara pero no lo quisiera escuchar más; de algo estoy segura desde hace mucho tiempo es que la maternidad se vive desde perspectivas muy distintas y personales. 

Anhelo abrazar todo eso que expresas como una queja por el proceso tan extenuante que acabás de llevar; pero de algo estoy segura la gratificación que experimentás por esos momentos que lo tienes en brazos, por la dificultad para separarte y por las nuevas alegrías que trae la cotidianidad mientras tu bebé descubre el mundo están ahí difíciles de comunicar pero mayores que tus lamentos por largas jornadas ejerciendo un nuevo rol. 

Eso que hoy me aconsejas es lo que mi corazón a anhelado por años; vivir justamente eso es lo que deseo y  se me impidió con la perdida de mis hijos. Trataré de disfrutar cada gasto, trasnochada, dolor de parto, y no poder hacer muchas cosas porque todas ellas me recuerdan el milagro de la gestación en mi vida. Recordaré que todo eso será pasajero, sólo es una etapa que la podre describir mejor o peor que tú, no lo sabré hasta estar ahí. 

La maternidad y la paternidad es un privilegio dado a muchos pero por pocos apreciado. 

El día que nazcas quiero dar gracias al cielo por poder sostenerte en brazos, después de una larga espera; desde ese instante procuraremos que tu paso sea con un eterno propósito, que seas lo más saludable posible. Procuraré por tu bienestar cada día, a cada minuto de mi existencia; porque la travesía hasta llegar a ti no ha sido fácil ha sido un camino lleno de espinas, lágrimas y muchos obstáculos para verte brillar al fin como ese arcoíris que representás.   

 

Leslie Corrales Sánchez
Psicóloga y Docente  
Mamá en Duelo
Mamá Arcoíris 

14 agosto 2021

¡YA ERES MAMÁ!

La época trae consigo sin lugar a dudas la predominante sensación en los aires por celebrar de una forma especial aquellas mujeres que por elección o destino han gestado en sus vientres vida desde tiempos memorables y con ellos las demostraciones de cariño  y aprecio que les tenemos; acompañados de expresiones un tanto asertivas y otras no, para todos los tipos de madres. Sí, porque la maternidad se vive de muchas maneras incomprensibles para algunos seres humanos. 

En vísperas del día de las madres  me dijeron:  "Uuuyyy este año si va ha celebrar" y "Felicidades ya eres mamá". 

Estos comentarios resonaron en mi interior con la diferencia que después de años de anhelar un embarazo al fin lo abrazo este 2021 llena de inseguridades, temores y en medio de una pandemia pero esta aquí creciendo, sintiéndose en mi vientre con 27 semanas de gestación. Sin embargo, para mí soy madre desde hace 11 años cuando nació y partió demasiado pronto mi primogénita desde ese momento lo soy contra las percepciones de algunos cuantos. 

Eso me hace pensar en las diferentes maternidad invisibilizadas y silenciadas por los perjuicios sociales con los que todos como sociedad cargamos y nos generan crisis existenciales. Pienso en:

- Aquellas que como yo enfrentaron la muerte gestacional o neonatal.

- Aquellas que conviven con su infertilidad. 

- Aquellas que por enfermedad, accidente o homicidio vieron partir a sus hijos o hijas. 

- Aquellas que experimentaron un aborto independientemente de su forma. 

- Aquellas que dieron en adopción procurando un mayor bienestar para esos pequeños. 

-  Aquellas que luchan por reconocer o no su maternidad. 

Todas somos madres desde que los anhelamos, pensamos y recibimos ese positivo; porque desde ese momento, sin duda, somos mamás. Independientemente si tu hijo/a está aquí físicamente o no. 

Todas y cada uno de nosotras con sus circunstancias particulares ha experimentado frustración, preocupación o ansiedad, a necesitado consuelo, no ha sabido como reaccionar o qué hacer, entre muchas otras cosas no sólo en su rol de mamás sino también como mujeres, hijas, hermanas, esposas. 

Seamos más conscientes de nuestra forma de expresarnos para no generar más dolor, no juzguemos todos cargamos con historias personales que no tenemos porque gritar al mundo por presión social, familiar inclusive personal. Reflexiona si en alguna ocasión no comprendas porque esa pareja aún no tiene hijos o porque tiene demasiados, o aquella que tomo la decisión de ser mamá soltera y de la forma que lo hizo, entre otras formas de pensamiento. 

Y como lo leí en una página maravillosa llamada Flora_plataforma: 

"Si no comprendemos, al menos no invalidemos lo que atraviesa una persona. Cada quien lo vive diferente". 


Leslie Corrales Sánchez

   

 

20 febrero 2021

La muerte

Había olvidado... 

Está sensación, este dolor particular en el cuerpo. 

Está tensión dolorosa que calla la boca y grita el cuerpo,  al estar frente a la finitud de la vida.  

Tan atropelladas y en shock están las emociones.

Se confrontan las realidades y se reconoce que nada somos más que polvo con el cual fuimos creados y finalmente volvemos.

Este silencio es absorbente, intenso e inquietante pero sobretodo confrontador con nuestros pensamientos más profundos. 



Había olvidado...

Como se sentía está tensión abdominal y el dolor en la espalda. 

Recordatorios de que la muerte está ahí latente, conviviendo con nosotros.

No quiero volver a sumergirme en el abismo profundo y oscuro del dolor nuevamente. 



Leslie Corrales Sánchez

Mamá de Abi y bebé


El retorno de tú adiós

Cierro los ojos y retorno al lecho de tú muerte; ahí inmutable e inalterable a la vez frágil. 

Tu recuerdo a quedado en mi memoria una y otra; como el descanso inesperado del cual no despertaste más. 

No olvidaré el humilde lecho en el que pereciste tus últimos instantes;                inalcanzable imaginar los pensamientos que recorrieron tu memoria                                      y los secretos más oscuramente profundos que te llevaste contigo. 

Hoy quedan muchas preguntas sin responder.  ¿Quiénes somos para pedirtelas?

No olvidaré tu rostro con tintes griseazulados, tu posición de descanso pero sobretodo el olor de la visita de la muerte con su particularidad entre tus sábanas y pertenencias. 

No quiero tus visitas por las noches ni en mis sueños. No quiero la incertidumbre ni la sensación de tu presencia deambulando por mi habitación sobre todo en mi ser. 


Leslie Corrales Sánchez

Mamá de Abi y bebé


El baúl de los recuerdos

Como caja de pandora es el baúl de los recuerdos.

Cientos de miles de momentos bajo llave: por elección o no; con el fin de seguir transitando la vida. 

Sin embargo, llega el justo momento de abrirlo. Y remembrar inclusive aquellos detalles que ya habías olvidado. 


...vuelve esa sensación de vacío por tu ausencia;.                                                      recorriendo mis mejillas en forma de lágrimas. 

¿Porqué a mí?

¿Porqué ella? 

¿Qué hice mal?

¡No hay explicación!

Cientos de momentos echados al olvido para poder seguir viviendo. 



Leslie Corrales Sánchez 

Mamá de Abi y bebé


30 enero 2021

ESA FECHA

La angustia y vacío en mi pecho se incrementa cada día más.

Tic tac tic tac

Ese día.
Esa hora.
Esa semana.
Ese momento
Bienvenida y despedida a la vez.


Tic tac tic tac

Tan deprisa como un abrir y cerrar de ojos pasa el tiempo; estarías recibiendo la pubertad.

Solo puedo imaginar cómo serías, qué te 
gustaría....tantas preguntas sin respuestas.

Mi alma se inquieta inmensamente en tu natalicio.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS HASTA EL CIELO PRINCESA! 


Leslie Corrales 
Mamá en Duelo

27 septiembre 2020

Abracemos la esperanza

 

Para ti mamá y papá 


¡GRACIAS! Por desearme y quererme incluso antes de conocerme.

¡GRACIAS! Por seguir intentándolo incluso cuando todo se ponía en contra. 

¡GRACIAS! Por hacer frente a todos los problemas que la biología te puso por delante.



¡GRACIAS! Por estar seguros que me encontrarías aún cuando todo parecía oscuro. 

¡GRACIAS! Por secar tus lágrimas con pañuelos de esperanza. 

¡GRACIAS! Por no cejar hasta darme la vida. 

¡GRACIAS! Por no rendirte jamás hasta poder abrazarme. 

¡GRACIAS mamá y papá! Por nunca perder la fe aún cuando sus miedo a no tenerme eran más grandes. 


AUTOR DESCONOCIDO

21 septiembre 2020

 

 

29 de marzo, 2018



Hace mucho deje de hundirme en mis pensamientos...

en ocasiones el dolor era tan intenso e inmenso como el océano

Creí en algún momento haber dominado por completo la herida 

que deja con su paso la muerte.                                                              

¡Estaba muy equivocada!

Únicamente oculte de la mejor manera como 

estaba agonizando por el dolor; que le provocaba a otros. 

Me volví mi refugio, mi fortaleza. 

Construí un muro; nadie me podía dañar. 

....pero un día finalmente cayeron esos muros. 

¡No sé fue la mejor idea!

Sólo quería ver un poco el sol, 

pero lo deje entrar demasiado.

¡Oh gran error!





Autor Leslie Corrales S

 Mamá en Duelo 

Psicóloga y Docente

05 septiembre 2020

Me convertí en ella


Descubrí sin querer que me convertí en mi madre. ¡Sí, en mi madre!

En mi madre cuando comencé a manifestar cuidados y atención en sobre manera para con los  míos, a través de los cuales expreso continuamente cuánto les amo y el valor que tienen para mi vida. 

En mi madre cuando me comencé a negar así misma una y un millón de veces por los demás; para que estos gozaran de  bienestar y armonía en un lugar al que llamó hogar. 

En mi madre cuando aún cansada logró hacer lo que otros me piden: ese favor, ese vaso con agua, ese masaje, ese té para calmar el dolor, ese antojo para comer y tantas cosas más. 

En mi madre cuando aún con el corazón roto y el alma en pedazos trato de mantener a los que más amo e importan unidos.  

En mi madre cuando entro en la intimidad de mi habitación para clamar por ayuda y presentarle mis peticiones a  Dios. 

En mi madre siempre, en mi madre. En mi madre cuando me relaciono con otros. Al ser consciente de que reproducía con éxito o sin el sus mismas reacciones funcionales o no.  

Me convertir en mi madre sin querer a través de sus enseñanzas y el tiempo compartido.  Al fin después de un largo viaje conecte con su sabiduría, con sus lágrimas, con sus palabras y consejos. 

Hoy trato de ser la mejor versión de esa súper heroína llamada mi madre a través de la que reconozco que son un espejo inconsciente. 


Autor Leslie Corrales S.
Presidenta FUNDABIR
Lic. Psicología 
Mamá en Duelo

29 julio 2020

¿Cuándo dejará de doler?

Cuándo dejará de doler.
  
Cuándo será el día que no tenga que lidiar
con las secuelas de tú ausencia.

He pensando que sería mejor morir...
pero luego pienso que solucionaría
sólo y únicamente mi profundo dolor;
es como si no quisiera sentir más.

Me he vuelto a sentir sola.
No siento que me amen,
que alguien este incondicionalmente para mí.

Él lo hace ver como si fuera yo la que está mal.
¿Qué hay de él?, y lo que hace o no.
Él dice estar bien pero en el fondo está más roto que yo.

Como se vive extrañando cada día.
¡Me siento vacía!
¿Sería mejor estar sola? No, lo sé.



Leslie Corrales
Mamá en Duelo

24 julio 2020

¿Qué nos pasó?

Yo adoraba llegar a casa, a nuestra casa.
El aire que se respiraba era único, 
lleno de lo que reinaba en nuestros corazones y mentes.
Era nuestro hogar, nuestro refugio.

Con el paso del tiempo se volvió dónde llegar después de días malos, 
momentos duros. De repente ya no me apetecía regresar, el aire que 
se respiraba era tenso. 

Ya no cruzábamos miradas, no habían caricias ni buenos tratos. 
Los besos comenzaron a desaparecer igual que los buenos días; 
Ya no coincidimos. 

Nuestra sintonía era diferente y lo peor lo callamos.

¿Qué nos pasó?
¿En qué punto perdimos el horizonte?

He comenzado a extrañar lo que vivimos, quiénes eramos juntos. 
Los suspiros comenzaron a tomar lugar con mayor intensidad y 
las preocupaciones cedieron a la pasión.

¿Qué nos pasó?, 
¿Quiénes somo ahora?, 
¿Qué buscamos y necesitamos del otro?


Leslie Corrales S. 


07 junio 2020

¿Cómo llegue hasta aquí?


Llegar aquí ha sido un viaje lleno de múltiples momentos unos felices, esperanzadores, otros emocionantes y por supuesto unos cuantos sumamente dolorosos. Fielmente creí por mucho tiempo o al menos mientras crecía que mi proyecto de vida sería muy distinto al que vivo hoy en día.

Hoy me acompañan la soledad, el silencio y por supuesto las despedidas que han marcado el son de mis pasos desde aquel año; con el pasar del tiempo se han vuelto más presentes. No puedo dejar de lado sin lugar a dudas que el amor y lo esencial ante mis ojos y mi ser han sido mi combustible cada día.

He dejado de preocuparme y cargar maletas pesadas desde hace algún tiempo con el fin de aventurarme más ligera en esto que llamamos vida.

Dejé de buscar y comencé a encontrar inclusive coincidir con personas, lugares e intereses.

Mi interior se inquieta cada día más por nutrirse y meditar como un esfuerzo más consciente de conectar con el cielo y así estar más cerca de los míos.


No he dejado de anhelar, pero ya no por imposición sino porque la vida así quiere que fluya y si no fluye abrazo esa nueva normalidad inconcedida para mí hasta ese momento en mi vida.

A lo largo de 30 años he vivido más pérdidas y duelos de los que había podido imaginar aquel día en la que con ilusión y esa vivacidad palpable en mis ojos di la bienvenida a la vida adulta para que poco a poco ese brillo se apagará en mi interior y jamás volver hacer la misma. En muchas ocasiones me apague y encontrar de vuelta esa luz, ese brillo estuvo lleno de escombros con los que aún trato de lidiar.

Sigo en pie por bondad y misericordia por quien mucho antes de ser concebida tenía mis días escritos. Hallar mi propósito reconociendo que fui lo más maravilloso que no estaba en los planes de alguien más ha impactado mi ser…he gritado al cielo por lo que he tenido que entregar para poder abrir mis brazos a nuevas posibilidades y oportunidades.

Constantemente soy consciente de que el caos siempre formará parte de nuestras vidas, pero cómo dejamos que nos impacte es lo más difícil de comprender e interiorizar en nuestro ser porque nuestras heridas pueden sangran o cicatrizar no sólo por nosotros sino también a través de otros.

Leslie Corrales S.
Psicóloga y Docente
Presidenta FUNDABIR
Mamá en Duelo









21 septiembre 2019

Lo que callamos

Es curioso ver como a través de la vida censuramos - ¡Sí, porque no es callar! -
Es censura a nuestro cerebro de lo que pensamos: por el que dirán, 
por no hablar desde el corazón con amor y ternura mucho antes de...
O será que nos callamos porque nuestra conciencia se encuentra taladrada 
por el miedo de los "debemos" inclusive de lo que no hacemos. 

Es interesante ver como los amigos se convierten en familia mientras nuestra sangre puede llegar a negarnos e inclusive dejarles de importar. Y es que en definitiva donde no existió hermandad jamás la habrá. 

Que conscientes, sabias y prudentes deben ser no sólo nuestras palabras sino también nuestros actos. La magnitud de su alcance, poder y trascendencia no sólo en nosotros sino en los demás; otra cosa seria de este mundo, las relaciones personales y familiares. Está bien decir lo que nos disgusta, decir no cuando así lo deseamos, reconocer que está siendo difícil una tarea. Nada pasa en reconocerlo, siempre y cuando lo sepamos hacer.  Sin embargo, hay seres que en  apariencia - ¡claramente!- se creen tan puros, tan perfectos, superiores, santificados, etc. Está ilusión los lleva a señalar, juzgar; olvidando que hay 3 dedos más apuntándoles. 

En ocasiones en la vida seremos juzgados, señalados y excluidos por conocidos, amigos y familia. Por supuesto duele pero de alguna forma te hace más fuerte; te impulsa a continuar a pesar de...y palpar la existencia de un amor y misericordia que sin importar lo que pasemos o hagamos siempre me va a recibir con sus brazos. Aunque el mundo crea lo peor de ti: él sabe que somos imperfectos y como tal nos acoge siempre y cuando clamemos con total sinceridad. 

Sufrir de múltiples pérdidas y duelos - desempleo, muerte de un familiar, no ser una persona amada o deseada desde o después de la vida intrauterina, etc.- NO ES UNA ENFERMEDAD, NO ES ALGO CONTAGIOSO así que tranquilos, mantengan la calma. La DISTANCIA que tomen amigos, familia o conocidos no es tú deseo ni el mío sino una ELECCIÓN PERSONAL  para no incomodar su consciencia por la falta de presencia, por su ignorancia para acercarse y hablar; algunos podrán considerar que estas son puras justificaciones, sin embargo; desde mi perspectiva no es así...esto es una realidad vivenciada por todos los seres humanos. 

CADA DÍA ES UN DUELO, UNA PÉRDIDA A CAUSA DE DEJAR IR, SOLTAR PARA PODER AVANZAR. 


"El camino de la vida es indeterminado y abstracto"


Dra. Leslie Corrales S. 
Psicóloga y Docente
Mamá en Duelo
Presidenta FUNDABIR


07 septiembre 2019

La finiquitad de la vida

Desde el momento mismo en el que nacemos inicia la cuenta regresiva de la finiquitad de nuestra existencia; unos tendrán más tiempo que otros en lo que los seres humanos solemos llamar: vida. Y aún así seguimos  empeñándonos en creer en la inmortalidad ¿por qué será? o en la creencia de la existencia de un más allá que parece darnos una pizca de esperanza "ilusoria" (desde mi perspectiva claramente puesto que no existe evidencia a favor de está vida ultra terrenal científicamente).

No obstante, creemos en ella por la fe. Por esos principios morales o religiosos en los que somos adoctrinados y no cuestionamos hasta que una crisis vital suele abalanzarse sobre la tan mencionada zona de confort. Ella se experimenta como una marea muy alta donde su oleaje nos revuelca hasta lograr por inercia o no,  medio colocarnos de pie hasta poder sostener el equilibrio mientras regresa a su normalidad. 

La vida es inexorable a la muerte, y la muerte es inexorable a la vida. Me gusta la frase de Machado, A: 

"La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos".  

Le tememos tanto a lo desconocido, a lo que  resulta inexplicable. La muerte es difícil de comprender aún cuando nos enfrenta al propio fin, a nuestros miedos; a un sin fin de cosas que no podemos experimentar sino hemos perdido a una persona cercana. Nos corta la respiración, nos hace sentirnos extraviados de lo que era la vida hasta ese momento en la que nos visita  a través de esa noticia irrefutable: ¡Ha muerto!, ¡Está agonizando!, ¡No hay latidos!. Nunca estaremos preparados para escuchar estas palabras. 

En los últimos años he comprendido que debemos aprender a morir para poder vivir cada día, de está forma nos concretamos en las cosas simples en aquellas que tienen más valor. En lo que realmente importa, dejando ir lo que nos resulta banal en este mundo. Así mismo, lo cita la biblia en 2 Corintios 5: 17: "...de modo que si alguno está en Cristo nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas...". Cada día debo tener la convicción de dejar ir, renunciar a un sin número de cosas, situaciones y personas que provocan en mí estados de ánimo, actitudes y aptitudes que no son productivas ni edificantes en mí vida,  familia y las personas que me rodean para poder crear la atmósfera correcta, deseada que me permita avanzar en está tierra. 

Cada día experimentamos un duelo porque cada nuevo amanecer con su oscurecer perdemos, soltamos, dejamos ir en esto que se llama cotidianidad. 

No he dejado de creer en que hay un cielo y un Dios misericordioso y poderoso pero si me he cuestionado en medio del dolor ¿Dónde estas?, ¡No te escucho!, ¡No te siento!, ¿Porqué ha mí?, ¿Qué me quieres enseñar o mostrar? y mucho más de lo que me atrevo a escribir. No obstante, mi corazón guarda un gran deseo de reencontrarme con mis muertos para abrazarles, besarles, reír  y compartir con ellos lo que se nos fue impedido compartir bajo este cielo. 

Mientras tanto como popularmente dicen para aliviarnos el corazón del dolor: ¡tengo comunicación directa con Dios! Los amo  y extraño con el alma. 

"La muerte no nos roba los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo" Mauriac, F. 

Dra. Leslie Corrales S. 
Presidenta FUNDABIR 
Psicóloga y Docente
Mamá en Duelo 



02 junio 2018

¿Porqué olvidarte?

Por qué nos dicen que volteemos la página, 
que escribamos un nuevo capítulo. 

No les estamos pidiendo que sientan lo mismo ni lo quisiéramos; jamás quisiéramos que pasen por este torbellino de dolor pero si tan sólo comprendieran lo agonizante de este dolor. No se atreverían ni siquiera mencionar que los olvidemos.

Es que literalmente es como si murieramos cada día un poco más. Atravesar el duelo implica estar un tiempo en agonía continúa. Entonces...

¿Cómo me pides olvidarlos?
Si también eran tuyos, de tus entrañas. 
¿Cómo me pides  no estar triste y enojada con la vida? 
Es que no tiendes que se me arrebató de mis extrañas ese pequeño ser. 

...y me preguntas ¿qué quiero? 
¡Quiero a mi familia! 
Quiero haber podido decidir si era él/ella o yo 
O al menos viera preferido ser yo quien partiera. 
Quiero que me abrigues me digas que todo va asestar mejor en mis días más oscuros; donde realmente realmente nuestras para quién estas, a quién amas en tu alma.

Tú quieres huir de atravesar esto 
Y yo quiero escapar de sentir está agonía que nunca termina. 

No quiero vivir de apariencias. 
No quiero que pongas más pesado mi equipaje.
Sólo quiero que estés aquí para mí; quizás en silencio pero acompañandome...
Pero deja ya de culparme de tú soledad. 

Esposa en Duelo 

14 diciembre 2017

HISTORIA DE BRISTOL

Antes que nacieras, ore por ti. En mi corazón yo sabía que serías un pequeño ángel y lo fuiste.
Cuando naciste, el mismo día de mi cumpleaños: 7 de abril; fue evidente que eras un regalo especial enviado por Dios pero que regalo más maravilloso llegaste a ser. Más que tus hermosos balbuceos y tus mejillas rosadas, más que el gozo indecible de que fueras nuestra primogénita, más que ninguna otra cosa en toda la creación me mostraste el amor de Dios...tú me enseñaste a amar.
Por supuesto, te ame cuando eras muy delicada y linda, cuando te diste vuelta y te sentaste balbuceando tus primeras palabras. Te ame cuando sentimos el agudo dolor de saber que algo andaba mal, que tal vez no estabas desarrollándote tan rápido como los demás niños de tu edad, y también te ame cuando supimos que lo que te sucedía era más serio que eso. Te ame cuando fuimos de médico en médico y de hospital en hospital, tratando de encontrar un diagnóstico que nos diera alguna esperanza.
Y, desde luego siempre oramos por ti incensantemente.
Te ame cuando uno de los exámenes produjo que te extrajeran demasiado fluido espinal y te pusiste a gritar.
Te ame cuando llorabas y gemías; cuando tu mamá, tus hermanos y yo íbamos por horas en el auto para ayudarte a que te pudieras dormir.
Te ame, con mis ojos llenos de lágrimas cuando confusa te mordías involuntariamente los dedos o el labio, y cuando te pusiste bizca y luego te quedaste ciega.
Naturalmente, te ame cuando ya no podías hablar, pero como extrañe no oír más tu voz.
Te ame cuando la escoliosis comenzó a torcer tu cuerpo como si fuera una "s"; cuando pusimos un tubo dentro de tu estómago para que pudieras comer porque te ahogabas con la comida...pude amarte cuando tus miembros torcidos me impedían que fácilmente te cambiara los pañales. Diez años cambiándote los pañales, Bristol. Incluso te ame cuando ya no podías decir las palabras que más anhelaba oír en esta vida: - "Papi, te amo" -
Te ame cuando me sentí cerca de Dios, y cuando él parecía estar muy lejos de mí, cuando estaba lleno de fe y también cuando estaba enojado con Él.
Y la razón por la que te ame, mi Bristol, a pesar de todas estas dificultades, fue que Dios puso su amor en mi corazón, esta es la maravillosa naturaleza del amor de Dios, que él nos ama aún cuando estamos ciegos, sordos o torcidos en nuestro cuerpo o en nuestro espíritu. Dios nos ama aún cuando no podemos decirle a él que también le amamos.
Mi querida Bristol, ahora estás libre. Espero ansiosamente ese día...Cuando de acuerdo con las promesas de Dios, nos reuniremos contigo y con el Señor; completamente libres de imperfecciones y llenos de gozo.Estoy tan contento de que tú recibiste tu corona antes que nosotros. Un día te seguiremos, cuando él así lo quiera.


09 julio 2017

He llorado


He llorado en público 
He llorado en público al mirar unos bebés como tú
debería tenerte entre mis brazos como ellos.
¡¡No es así!!
Se supone que debía adaptarme rápidamente 
a mi realidad; me he dado cuenta de que no estoy lista.    
Sólo me hice consciente de esta la luz innegable 
de tu ausencia. 

Al despertar por las mañanas 
el silencio que encuentro me inquieta el corazón. 
Me hace recordar los muchos planes que teníamos junto a ti. 

Escucho a mis hermanas quejándose del tranquín 
y a la vez amando a esos pequeños seres
 que engendraron, dando todo de sí mismas. 
¡¡Tengo envidia!! 
Envidia porque se me ha privado de vivir 
cosas maravillosas contigo. 

Dame fuerzas 
Haz que sienta que estás conmigo 
Quiero abrazarlos fuerte y no soltarlos nunca. 
No quiero dejarlos ir 
Muéstrenme el camino para continuar mi vida. 

¡¡Los necesito!! 


                                                                                                                    Leslie Corrales                                                                                                                                         Mamá de Abi y Bb

01 julio 2017

MI SEGUNDO POSITIVO, MI SEGUNDO ÁNGEL

....aún recuerdo la ansiedad previa de los días anteriores a mi prueba de embarazo.
Como cualquier mujer que ha sufrido la partida de un hijo estaba escéptica aún no deseaba crear expectativas ni ilusiones pero inevitablemente llegaron con el paso del tiempo; sin importar el diagnostico que semana tras semana recibimos posteriormente.  

Recuerdo que planeamos un fin de semana en pareja; deseábamos tanto tomarnos unos días fuera de la rutina y de paso celebrar nuestro primer aniversario de bodas. -¡no sabíamos lo que nos esperaba al retornar de esos días!- Ese mismo fin de semana decidimos en medio del temor realizarme una prueba casera. Después de casi más de un año y medio, y tras muchas pruebas negativas en ese transcurso de tiempo al fin  recibimos un POSITIVO. Estábamos extasiados, felices pero en mi caso con todas las alertas encendidas NO DESEABA PERDER ESTE BEBÉ; inmediatamente comenzamos a divagar de como cambiaría nuestra vida, de que íbamos hacer con respectos a cosas triviales de la vida. 

En pocos días cumpliría años así que decidimos volver pronto a la ciudad someterme a un examen de laboratorio e inmediatamente con la excusa de celebrar mi vida comunicar en medio de la fiesta a familiares y amigos más cercanos que pronto seriamos tres. Ese fin de semana todo salio bien más de lo que pensamos sin embargo eso fue por muy poco tiempo pese a que ya habíamos tenido nuestra primera consulta prenatal lo que más temía se volvió un asunto eminente; esa misma semana un miércoles comencé a sangrar inmediatamente corrimos a emergencias desde este día por un mes completo escuche las palabras más desalentadoras y sin embargo en un acto de amor más grande que cualquier cosa  me vi obligada a cambiar mi rutina en pro de la vida de ese pequeño ser que tanto anhelamos. 

Mis días siguientes trascurrieron en visitas al doctor, largos días y noches, reposo absoluto, exámenes de laboratorio y lo más importante MI MENTE, MI ESTADO DE ÁNIMO. LLORAMOS  A ESTE BEBÉ MUCHO ANTES DE QUE PARTIERA DEL TODO  DE MI VIENTRE ....si producto de un médico que en mi humanidad considerare cruel ante lo que nos dijo en consulta aquel día pero que al final reconocía que no había nada que hacer pero nuestros corazones nos dictaban hacer hasta lo imposible -¡morir con las botas puestas!- En esta primera ocasión me dan las indicaciones de suspender toda la medicación que había estado tomando y me daban una semana para expulsa un saco no paso nada retorne al hospital en esta ocasión agradezco la delicadez y sutileza en el tacto para con nosotros tuvieron los médicos de turno de ese día. 


Para sorpresa de las tres personas que estaban en ese consultorio (mi esposo, el médico y yo) de forma casi celestial o milagrosa escuchamos un corazón latiendo; inmediatamente retomamos la medicación y esperamos una semana más ya que desde el principio lo que fuera que los médicos vieran no era suficiente para los estándares establecidos a las semanas correspondientes que presentaba. A la semana siguiente retornamos a la consulta como se nos indico pero tras un cambio de equipo para ver mejor la ecografia no recibimos noticias positivas eco tras eco no se veía bien el bebé. Nuevamente nos mandan a esperar unos días más con la expectativa que quizás fuera un embarazo muy temprano. En este punto el nivel de agotamiento emocional y en mi caso físico decidimos aceptar lo que fuera; visitamos el consultorio del doctor y esta vez nos indica más exámenes de laboratorio como último recurso; nos explica que se llama sub-beta cuantificada y que ahí veremos en que "cantidad" me encuentro en estado de embarazo si es alto estamos bien pero si es bajo el embarazo no es ni fue exitoso. Llegó el día en que debíamos retirar los resultados y vernos con el médico una vez más....literalmente y perdón la expresión me sudaba todo un par de horas antes mi estomago se resintió y de repente ya estaba ahí otra vez sentada justo enfrente de quien me daría una de las noticias más importantes. 

Tras largas explicaciones....la noticia era NO HAY EMBARAZO EXITOSO, te damos una semana para que de forma natural lo expulses y sino debemos hacer un legrado. Recuerdo no haber volteado a ver a mi esposo ni un segundo en mi imagen mental solo esta la voz del doctor en eco mientras continuaba hablando, las paredes blancas y algunos artículos negros que se encontraban en su consultorio; comencé a sentir un nudo en la garganta pero mis ojos se encontraban secos ya había llorado prematuramente la partida de este pequeño. Al salir del consultorio nos tomamos de la mano y tuve esa misma sensación de seguridad que cuando mi esposo me dice "todo va a estar bien" no se en que medida o cuando porque durante esta experiencia como con mi primera perdida he cambiado ya no son la que había reconstruido hace casi 7 años, mis cambios de humor varían, me siento aturdida y absorbida por mi misma, en ocasiones las lagrimas simplemente acarician mi rostro en cualquier ocasión en simple silencio. 

Han vuelto a resonar las mismas preguntas que en aquella primera ocasión me hice:
-¿Dónde esta Dios? ¿Mi fe no es suficiente para vivir el milagro de la vida?
-¿Cuáles son los planes ahora?
-¿Porqué a mí nuevamente? ¿Qué hice mal para ser castigada así?
-¿Podré ser madre algún día?

Y a pesar de la montaña rusa en la que estuvimos sumergidos por un mes agradecemos inmensamente la posibilidad que la vida nos dio de sentir y enlazarnos emocionalmente con este bebé que jamás olvidaremos y siempre guardaremos en nuestro corazón por esos dos meses de vida en mi interior. 

Dra. Leslie Corrales S.
Mamá de Abigail y Bb
Presidenta FUNDABIR



01 abril 2017

¿El tiempo cura la herida?

Hay días que sólo quiero quedarme en casa: en pijama y por supuesto en cama mirando televisión, leyendo un libro o apreciando de una forma nostalgia el silencio que invade la habitación de mi recamara. En la mayoría de ocasiones es imposible -¿les ha pasado?- es que siempre existe esa persona en nuestra vida que logra "incomodarnos" en el buen sentido de la palabra; nos saca de esa apatía que nos invade o en la que nos sumergimos por decisión propia con facilidad -¡debemos admitirlo, aunque sea por una vez en nuestra vida!-

Mi persona: es mi esposo...él es quién me obliga hacer de mis días de descanso algo más que una aventura en la que hasta el mismo aire que aspiro me suele molesta. Siempre me pregunto ¿qué pasa con estos días en que la rutina se paraliza un momento pero también nuestro pensamiento y sentimientos reprimidos por obligación y bienestar social salen a flote con mayor fuerza? ¿Por qué es el tiempo descanso en el que nos permitimos pensar, sentir y hablar de este ser querido que partió?. La respuesta es clara producto de una sociedad que evoluciona a velocidades desconocidas para nosotros en todas las áreas; existen periodos de productividad tan alta que debemos cumplir que no hay tiempo para sentirnos mal, para llevar un luto...porque el dolor, tristeza, el displacer en general no tiene admisión en el siglo XXI. 

Al atravesar mi Duelo me queda entendido que NO ES EL TIEMPO QUIÉN VA O SANA MI HERIDA POR LA PARTIDA DE ESTE SER AMADO TODO LO CONTRARIO ES LO QUE HAGO CON EL TIEMPO LO QUE MARCA LA DIFERENCIA AL ENFRENTAR MI PROCESO. Tienes que hacer algo para avanzar; con esto no estoy diciendo que niegues tus sentimientos todo lo contrario aprende a elaborarlos paulatinamente. 

Retomando el hilo de la conversación...-¡No sé, si les pasa!-existe en mí después de 6 años esa sensación de vació y la falta de algo o alguien que suele combinarse con lo que nosotras llamamos: LA MATERNIDAD ARCO IRIS. ¿Cómo esas mujeres logran quedar en estado tan pronto? -con el sólo echo de ser tocadas- no lo sé pero provoca en mí una serie de cuestionamientos sobre qué le pasa a mí cuerpo luego me detengo a pensar que ha pasado mucho tiempo desde mi pérdida y que quienes comparten actualmente la emoción de su noticia conmigo no se imaginan que considero que su pérdida fue demasiado reciente para abrazar una nueva oportunidad. Me pregunto que me hace falta...porque el cielo no me concede lo que más anhelo....pienso -¡...y si ya fui madre; y esa fue mi única posibilidad! muchos de mis planes actuales cambiarían. 

Se vuelve casi inevitable sentirme como un zombi que simplemente por obligación cumple sus deberes del día pero que por dentro se encuentra desconectada del mundo exterior....pero que hay de las personas que me rodean y demandan mi atención, cuidado y cariño. De la forma más sincera debo pedirles perdón por no ser quién ellos esperan, desean y necesitan en este momento; estoy segura que me he perdido de momentos especiales que no regresaran  y también difíciles en los que requerían no solo de mi apoyo sino presencia. 

Mi esposo y yo comenzamos a considerar y estar conscientes que para alcanzar nuestra paternidad y maternidad quizás nos espere una serie de procesos y visitas al doctor mucho antes de poder abrazar a nuestra futura promesa: bebé arco iris. 

Mamá que quiere ser mamá

25 marzo 2017

Qué esperar cuando la maternidad no llega


Al principio te encuentras optimistas y sobre todo esperanzada, llena de energía por iniciar la magia y el milagro de la concepción en tu vientre. Comienzas a leer e informarte acerca de lo que ayuda o no a lograr estar en estado: cambias tu dieta, comienzas hacer ejercicio, entre otras cosas. Esto lo haces de forma excepcional por unos meses lo que los mejores profesionales del área de la salud indican en revistas y consulta. 

Después de un par de meses comienzas a sentir ligeramente una mezcla de angustia y desesperación antes de la visita de esa amiga inseparable con la que has convivido desde algún tiempo. Y de pronto al pasar los meses tu periodo se atrasa un par de días y comienzas a creer, si creer que experimentas síntomas de que podrías estar en embarazo te duelen los pechos,  duermes más de lo común, tu apetito se incrementa, te sientes alegre de forma inexplicable pero de pronto como un globo que se desinfla rápidamente tu periodo llega y no logras entender que paso porque este mes tampoco lograron: quedar en cinta. 

La desesperación y desilusión de visitan mes a mes; tu mente trata de encontrar razones lógicas pero no las hayas comienzas a pensar que hay algo mal.  

Tus amigos y conocidos te comienzan  a recomendar los mejores médicos ginecológicos...tomas sus referencias pero sabes que es casi imposible poder acceder a sus honorarios y tu mejor opción hasta ahora es no perder la esperanza y aferrarte a la fe de que sucederá en el momento que menos lo imaginas.

Es justamente aquí que comienzas a escuchar que puede existir alguna circunstancia en ti que este bloqueándote.

fundabir2011@gmail.com

Mientras tanto permaneces expectante...quisieras poder reclamar al cielo o a tu cónyuge la situación por la que atraviesas pero sabes en el fondo que solo crearás más obstáculos mentales que no ayudarán de nada. 

La espera sigue y sigue en el camino muchos a tu alrededor abrazaran a su bebe y tú en la soledad de tu habitación con lágrimas en tus ojos reconoces que tus brazos siguen vacíos por cuanto tiempo no lo sabes tampoco sabes a que deberás someterte para lograr tan anhelado embarazo y después de eso a todos los miedos e incertidumbres que deberás enfrentarte hasta estar completamente segura de que tú bebé estará  bien:  sano y salvo entre tus brazos. 

Leslie Corrales S
Mamá en Duelo
Presidenta FUNDABIR
.